martes, 23 de julio de 2013

OPINIÓN (VENEZUELA): ¿CÓMO ES LA POLÍTICA VENEZOLANA? POR: SAMUEL SCARPATO MEJUTO

Introducción: ¿Por qué el pueblo en Venezuela no se levanta como en Brasil?, ¿por qué nuestras playas se abarrotan, en vez de las calles y los foros de discusión política?, ¿la lucha de los estudiantes chilenos es trasladable a Venezuela?, ¿una "primavera árabe" es posible aquí?, ¿un indignado promedio español es capaz de dar pautas para que el pueblo venezolano se levante?, ¿los bancos y las bolsas de valores hacen desastre en Venezuela como en Wall Street?... si has comprendido la gráfica anexa, lo has captado todo. 







UNO: La federación y el federalismo es un raro experimento que no alcanzó a cuajar en Venezuela; marcados intentos antes de la llegada del siglo XX no pudieron con el centralismo y el caudillismo generalizado. A su vez, la planificación pública estructuralmente concebida para modernizar un país, no pasó de un buen intento desde 1936 hasta 1945, con aplicaciones de ciertos planes en los próximos 15 años.

DOS: El sobre expuesto presidencialismo, como rasgo típico del caudillismo contemporáneo, drena a través del cacicazgo hacia todos los órganos de la administración pública (incluso privada). Sin cacicazgo no sobrevive ningún líder en Venezuela, menos aún si pretende incursionar en política. El otro extremo de la cadena, el usuario y el ciudadano común, tiene tan sembrada esta idea que sabe que si no protesta frente a una máxima autoridad no le resuelven nada. Es un círculo vicioso esto de la inter dependencia del liderazgo político en Venezuela.

TRES: Las primaveras y despertares ya sucedieron hace mucho, ahora estamos en un estado superior de la locura: estar conscientes que hemos despertado. Hace un cuarto de siglo, el pueblo venezolano estalló como tardíamente hoy lo hacen decenas de pueblos del mundo. Las privatizaciones y el alza de precios en los servicios ya no es el tema que más preocupa a los venezolanos, por esta y otras tantas razones, es imposible aplicar el mismo formato en estas mansas (pero no mensas) tierras caribeñas.

CUATRO: Como el cacicazgo está tan sembrado en la psiquis colectiva, todos esperan que otro haga algo, por eso no se renuncia a la moda ni se deja de ir a las hermosas playas. La comodidad del ciudadano frente al cacicazgo es tan común que no es la mayoría la que resuelve asuntos medulares en la comunidad, un condominio residencial, casi donde sea..., este es un problema de los líderes, los demás vamos a las playas y a los centros comerciales.

CINCO: Tirios y troyanos han comprendido bien que el cacique es quien debe resolver. Pero ahora le toca a la oposición venezolana madurar un poco más este asunto y aprender a organizarse un poco más desde las bases. Los seguidores del oficialismo llevan una clara ventaja en cuanto a participación horizontal y consolidación de liderazgos locales (más en las pequeñas comunidades que en los municipios, lo cual es aún más poderoso).

SEIS: El caudillismo históricamente lo ha vencido otro caudillo más poderoso o, en caso interino, un golpe militar "transitorio" que llame "luego" a elecciones. Este es tal vez el formato más recurrente en Venezuela y en Latinoamérica. A mi modo de ver, es el más probable a ocurrir como abominable "palanca de cambio". La otra opción es que la oposición se organice tan bien, que pueda avanzar en las bases de tirios y troyanos porque, honestamente, no avanza sino en promover la idea de sacar del camino lo que no le gusta, más no multiplicar lo que cree más correcto.

SIETE: Si has comprendido el punto SEIS, entonces comprenderás por qué en una conversación entre opositores extremos se habla de la necesidad de "salir de esta pesadilla", mientras que en una conversación de oficialistas extremos se habla de "hay que limpiar la casa porque si no, nos barren". La conversación sobre experimentar con modelos de participación, está más presente entre las bases del oficialismo y las conversaciones entre las bases de la oposición siguen siendo "cómo salir de esta pesadilla".

OCHO: La corrupción, la ineficiencia y la inseguridad, siguen siendo los temas más sensibles en el país (otro día hablamos del tema escasez). El problema, para las bases que finalmente son los que votan, jamás es de economía, de lo contrario las playas y los centros comerciales no se la pasaran abarrotados y los boletos aéreos agotados. La educación sigue siendo gratuita, igual que el agua, combustible, la electricidad y buena parte de la salud, caso muy distinto a Chile, EE.UU. o España, por citar sólo algunos países.

NUEVE: Los extremos lentamente se desrradicalizan y tienden a mezclarse en el centro del espectro político, cada vez hay menos enfrentamientos entre amigos y casas de familia. Peligrosamente las partes pactan mientras aíslan a los radicales (justamente a quienes les han publicado las escuchas telefónicas). Los "moderados" hacen de las suyas, mientras los insulsos creemos que esto es un asunto político ideológico.

DIEZ: La descentralización es un encanto de serpientes en los discursos de tirios y troyanos, mientras tras bastidores ambos bandos se frotan las manos al saber que pueden manejar las importaciones requeridas para cubrir el circuito comercial de todo un país. Los escasos intentos de descentralización hacia los estados y municipios (1989-1992), terminó por la destitución de un presidente corrupto que al menos intentó promoverla. Desde 1992, lentamente todo se fue centralizando de nuevo, con el clímax de la centralización de las decisiones y especialmente los negocios en la última década, tentación demasiado grande como para hacerse del poder de la manera que sea, así sea por medio de un golpe de estado y "gobierno transitorio". Por otra parte, las comunidades organizadas aún esperamos la aplicación del 184 constitucional, que es algo más potente que el mero concepto de descentralización.

ONCE: Cuando los venezolanos dejen de escribir pendejadas en las redes sociales y cuando las páginas de opinión de nuestros diarios dejen de escupir críticas sin propuestas viables, desde ese mismo día comenzará el cambio, los centros comerciales comenzarán a estar menos abarrotados y la gente se encontrará con su gente, no en la ilusión de las vitrinas, sino en la cotidianidad de sus problemas de calle y campo. Por lo pronto el país será de caciques y caudillos, junto a los grupos de poder que insurgen apoyando al caudillo que más le convenga, al tiempo que tirios y troyanos nos mantendrán distraídos en el consumismo para no darnos cuenta de lo que realmente sucede.

Prof. Samuel Scarpato Mejuto
Correo Electrónico: samscarpato@yahoo.com
Artículo Disponible en:  https://www.facebook.com/samuel.scarpatomejuto

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